El embarrado es perfectamente válido tanto para corriente alterna como para corriente contínua.

El  neutro,  cuando  existe,  forma  parte del embarrado, no siendo necesario conectar  el  de  cada  salida  a  un  borne común, sino que el interruptor se conecta directamente a su barra.

Las  únicas  conexiones  que  debe  realizar  el   instalador   son:   desde   la acometida  al  interruptor general, y, desde la salida de éste, a los bornes de distribución. Después,  cada circuito de salida se emborna directamente a los interruptores,  sin  necesidad  de   regletas   de   bornes.   Hay   embarrados normalizados para acometida III+N  y  salidas I+N, lo cual reduce al mínimo el cableado y elimina la mano de obra correspondiente.